Saturday, 27 December 2014

El mismo amor... distinta arena

Sí, otra vez dejando pasar meses, pero volviendo al blog porque hay tanto para contarles...

En mayo pasado, estando en una playa de Miami, mi amado Kirk Alan me propuso casamiento, así, como en las películas. Una rodilla en la arena, anillo de compromiso en la mano, y las más bellas palabras viniendo del hombre que más y mejor he amado en mi vida. Y por supuesto dije sí. 

Nos pareció la mejor decisión casarnos legalmente en USA, dado que él es ciudadano norteamericano y no confiamos mucho en el sistema legal de las islas (mucho menos en el de Argentina). Mejor ir a lo seguro. Después de averiguar en un par de estados, ambos coincidimos que lo mejor era casarnos en Las Vegas, Nevada y allí comenzamos a pensar qué hacer, cuándo y cómo. A pesar de no jugar, adoro Las Vegas. Tiene ese clima que para mí es fantástico y la mayoría de la gente no soporta: el clima de desierto. En verano temperaturas de más de 40 grados y ese viento caliente y pesado pero.... sin humedad. Fue lo me más gustó (o casi lo único, diría) de vivir en Al Aqaba, Jordania. Esa falta de humedad, muy poca lluvia y saber que nunca hará frío, excepto el "frío de invierno" de unos 20 grados centígrados.

Como decidimos hacerlo en el mes de julio y sabíamos que la mayoría de nuestras personas queridas no podrían participar de este momento tan cercano en el tiempo ya que iba a requerir visas que muchos no tenían y otros temas, pensamos en hacer una boda privada. Solamente nosotros dos y un testigo y dejar para más adelante en el año, que resultó ser diciembre, una ceremonia simbólica en las bellas playas de Providenciales, para compartir esta celebración con quienes pudiesen venir, con un aviso de varios meses.
Y por supuesto, eso requirió dos vestidos de novia :), algo que disfruté enormemente ya que fui 4 días a Miami usando mis millas y junto con mi amiga Idalmis, que vive en La Florida, vivimos esta experiencia única de doble-shopping y probarse cada vestido como jugando a las muñecas. 
Fuimos a David´s Bridal en Coral Gables, que tienen precios muy buenos y una atención impecable. El lugar me encantó y trabajaría gratis ahí al menos tres menos solamente para disfrutar estar en un ambiente donde todo es para lograr la alegría de las novias en ese día especial. Yo soy bastante práctica y ya había visto algunos vestidos on line, así que a mí me llevó una hora y  media lo que a la mayoría de las novias les lleva meses :) Pero vi los dos vestidos y supe que eran para mí al toque.

Y así empezó todo.La organización del viaje a Vegas fue divertida, simple, todo organizado en una semana. Y así salió: bello, simple, perfecto, fluido  Tal como lo queríamos. 

Llegamos a Vegas y esa noche fuimos a retirar la licencia de matrimonio en una oficina que, de afuera, luce como un teatro con luces de neón anunciando "Marriage License Bureau" que atiende hasta la medianoche. Un trámite rápido con unos empleados super amables y de allí partimos a comer. 


















En el camino vimos todos esos lugares que uno ve en las pelis y se pregunta si realmente existen. 

Pues sí, realmente existen: La capilla de Elvis, un drive-through (como esos en Mc Donalds donde se pide la comida desde el auto) donde uno entra en el auto con la licencia completada y sale casado.



Fuimos a comer a un Denny's donde, cuando supieron que teníamos ya la licencia, nos querían convencer que nos casáramos ahí. Tienen un rincón todo blanco con flores divinas y un espacio donde se realiza la ceremonia, foto y todo. Así es en todos lados. Todos los hoteles tienen capilla o lugar para casar, casi todos los restaurantes y pequeñas capillas abiertas 24 horas. Se realizan en promedio 315 boda por día y mucha de ellas, son personas de otros países donde los requisitos o tiempos de espera para casarse son larguísimos. 


Así que con la licencia lista, habiendo contratado un servicio con el reverendo (al cual instruímos de no usar ninguna palabra religiosa, ni Dios, ni pecado, ni nada de eso), la fotógrafa, y por otro lado, servicios de make up y peinado. 
Todo en Vegas está muy bien organizado para las bodas y es un negocio millonario. Fue todo re fácil. El dúo maquilladora-peinadora llegaron a tiempo y en 45 minutos me dejaron lista. 
Nuestra amiga Lorena Guerrero (nuestra familia del alma en Vegas) sería nuestra testigo y se ocupó de otros temas que parecen menores pero que hicieron nuestra boda perfecta: Flores, sidra de arándanos, extra fotografía y filmación.
Todo salió bellísimo. El lugar fue el desierto fuera de la ciudad en un lugar llamado Red Rock, con mucha onda y parecido a Purmamarca, en Jujuy. Fuimos allí en un auto rentado, usando mis Nikes hasta último momento pues la arena colorada no hubiera sido un lindo toque en mis zapatitos de crochet blanco. 

El clima, fantástico. Hacían unos 37 grados pero con 10% de humedad y una brisa linda. Fue un momento maravilloso donde nos dijimos lo que sentíamos y nos prometimos todo lo que el reverendo dijo y mucho más. 


Hicimos un mini tango y brindamos, agradeciendo por todo lo bello de esta relación y este momento inolvidable. Caminamos por los alrededores, disfrutando el fantástico paisaje y volviendo a nuestro auto para retornar a la ciudad.

Después nos fuimos los 3 a tomar un latte a un Starbucks y luego disfrutamos varios días de paseo antes de volver a las islas. 



Hay un álbum con montones de fotos en Facebook, si queren ver más.


https://www.facebook.com/media/set/?set=a.10152582813159621.1073741853.561454620&type=1&l=0ee709a3bc


(Espero que con este link puedan verlo, porque a veces hay problema con los links de FB)



Nos llevamos con nosotros algo de la arena de Red Rock, para utilizar en nuestra siguiente ceremonia, en diciembre.

Y así fue. Esta segunda boda, que consistió en una bella ceremonia simbólica oficiada por nuestra amiga Jo-Ann  donde compartimos con un pequeño grupo de amigos y familia, venidos de distintos lados (Las Vegas, España, Argentina y nuestros amigos y familia isleña), fue distinta en muchos aspectos. 



Mayor tiempo de organización, atender a los invitados que llegaron unos días antes, mientras ultimábamos los detalles, etc. pero todo esto se hizo mucho más fácil por la inigualable colaboración de Lorena Soler y Mariano Astesiano que son nuestra familia en la isla realmente. Nos dieron todos esos regalos del corazón que requieren mucho tiempo y esfuerzo pero cuyo amor se ven en cada detalle: Mariano con la fotografía antes, durante y después de la ceremonia, Lorena con el bellísimo bouquet, el riquísimo y exquisitamente decorado pastel de bodas (un piso de torta de zanahoria que es mi favorita y dos pisos de torta de chocolate con dulce de leche y merenguitos!!!) y boutoniere que lució mi esposo. Manuel, su hijo mayor, entretuvo con unos trucos de magia especialmente preparados para la ocasion.




Además sus hijos menores, Panchito y Emilia participaron de la ceremonia de la "unión de las arenas", idea de Jo Ann que inmediatamente abrazamos cuando nos la transmitió. 
Durante la ceremonia, luego de escuchar las lindas y significativas parabras de nuestra amiga (en español y en inglés), nosotros nos dijimos nuestros votos (también en los dos idiomas) y mientras Jo-Ann sostenía una botellita con arena blanca de las playas de Providenciales, nuestro hogar, Panchito le alcanzo a Kirk Alan la botellita con arena de Las Vegas que él agregó a la botella y luego Emilia me dio la arena de Villa Gesell que agregué yo también. Así unimos arena de nuestros dos países, junto con la nuestra playa para simbolizar lo inseparable de nuestras vidas. 

               
Distrufamos enormemente tener familia y amigos con nosotros en la ceremonia y en el posterior brunch. Mis tíos, mi mamá, amigas argentinas amigos/familia de Vegas que viajaron, y los "locales" :)





Hicimos una recepción, mezcla de gringo y argentino: quesos, panes, frutas, omelettes, crepes de dulce de leche, jugos de frutas, agua, café, té y una mesita especial dedicada a mate y alfajorcitos Havanna traídos en su equipaje por Laura Rama y agradecidos eternamente por tan valioso y dulce aporte.

Creo que todos la pasaron muy bien y nosotros felices cada momento. Muy agradecidos a todos los que vinieron y que hicieron este momento único. Mariano sacó más de 1000 fotos y también los invitados sacaron las suyas. Pueden ver una selección de unas 100 fotos en Facebook en el link:


Espero que puedan verlas.
Nos sentimos bendecidos por estar acá y poder decir que hemos tenidos dos bodas maravillosas con mucho amor por todos lados. Me hubiese gustado que todos hubieran podido venir, pero igual siempre están en mis corazones.
Los veo en la próxima entrada del blog que será, prometo, antes de fin de año. Y si hacemos una tercera boda.... a organizarse para ir a donde sea que la hagamos. Besos a todos.


Selfie luego de la boda de Vegas
Selfie luego de la boda en Turks and Caicos




Tuesday, 19 August 2014

Volviendo al blog después de casi un año .... pero con los pies más llenos de arena que nunca

Y sí, tienen toda la razón del mundo. Tomarse casi un año entre una entrada del blog y la otra, suena un poco a abandono y otro poco a vagancia. Pero no. La verdad es que, si bien tuve y tengo un montón de material sobre el cual escribir, otros aspectos de la vida absorbieron mi tiempo y no encontré tiempo para dedicarme al blog. Y éste es uno de ellos :)



Decidí ahora administrar mejor mi tiempo y en lugar de tratar de encontrar tres horas enteras para escribir, buscar fotos y publicar, mejor un ratito por día.

Estamos a mediados de agosto y ya se empieza a sentir que el mes más caluroso está llegando (septiembre), aunque aún no está tan tremendo.
Se nota que la brisa ya no corre todo el tiempo pero la temperatura se ha mantenido bajo los 40 C todo el tiempo y la humedad bajo el 60% lo cual para mí no es aún calor, calor. Después de haber vivido en Jordania con 50 grados, esto es una primaverita y como tal la disfruto mucho.

Como es verano, acá en Providenciales, los días son largos y a veces hacemos  nuestra caminata diaria cortada: media hora de caminata, una horita de playa y tirarse al mar y otra media horita para volver. Esto nos asegura que al menos un rato por día disfrutamos de lo mejor que tiene esta isla: la playa, el mar, el tenerlo todo a mano. 

A veces, si no vamos a la playa o no estamos afuera, siento que estamos desaprovechando una oportunidad bellísima. 
Tal vez muchísima gente en el mundo daría cualquier cosa por pasar acá (o algún otro lugar como éste, aunque no he conocido hasta ahora otro más bello que este archipélago), aunque fuera un fin de semana, entonces es estúpido vivir acá y no disfrutarlo. Por eso voy, aunque sea, un ratito a sentarme en la playa a leer, o simplemente mirar lo que la gente hace (ahora está de moda el paddle board que en estas aguas tranquilas es muy apropiado).


La vida enseña que no hay que dar nada por sentado. Que cada día es único y hay que aprovechar todo lo mejor en él. Así que ... a-la-pla-yi-ta!

Así que bueno. En plena temporada de huracanes, pero hasta ahora uno solo que ha pasado cerca trayendo únicamente un poco de lluvia y la necesidad de poner bolsas de arena en la planta baja por las dudas. Así que estamos agradecidos.
Igualmente tenemos todos nuestras cosas preparadas y todos los días miramos una app del iPad donde muestra el radar meteorológico y las fotos satelitales para ver cómo viene la mano.
Pero fuimos al super y ya hicimos nuestras compras de las comidas que se guardan por si acaso. Cosas enlatadas, leche de almendra larga vida, pilas, botellas de agua a full y otras cosas, como el equipo de primero auxilios y tener nuestro generador cargado.
Es parte de la rutina de la temporada. También las maderas para cubrir las ventanas en caso de que venga algo bravo y un mini panel solar (que salió dos mangos por Amazon) para cargar los celulares o cosas así.
Ya sé. Ustedes pensarán: uy qué cagazo. Pensar en huracanes... pero bueno no hay un paraíso y prefiero este clima y no el clima político argentino jeje.
Un amigo me dijo una vez algo muy sabio: En Buenos Aires no hay terremotos, ni huracanes, ni volcanes, ni tormentas de nieve... pero los gobiernos de Argentina son más catastróficos que cualquiera de estos fenómenos de la naturaleza... y estoy de acuerdo con él.

Es temporada baja, así que no hay muchos turistas y la gente que vive acá (expats, no locales) se van a sus países de origen tipo UK, Canadá, etc. donde ahora también es verano. Y vuelven para noviembre y diciembre que termina la época de huracanes y en Europa o Norteamérica el frío los hace rajar hacia climas menos hostiles.

Día a dia aprovecho la oportunidad de estar al aire libre tanto como puedo y organizar mi día para poder trabajar unas horas, hacer ejercicio, cocinar o hacer algo de la casa, meditar, leer y disfrutar tiempo con mi esposo (en otra entrada hablaré de la boda... ), reírnos mucho. Sobre todo eso.

Creo que una de las mejores cosas de mi vida acá, es que siempre puedo dormir mis 8 o 9 horitas y, más que nada, que me levanto cuando me despierto. Trato de no ponerme ningún compromiso a la mañana antes de las 10, así me despierto naturalmente tipo 8.30 o 9 y empiezo el día con una sonrisa que siempre se logra después de una buena noche de sueño reparador, provisto del mosquitero tipo red/carpa que cubre nuestra cama porque ésos sí que están bravos.


Se me complica un poco a veces, porque sigo siendo más trasnochadora, pero tratando de cambiar mis hábitos estamos cenando ahora antes de las 20 hs y tratando de estar en cama a las 23.30, no siempre lográndolo....

En fin, por hoy es suficiente. Luego tengo que contarles muchas cosas de las vividas en la isla en este tiempo, como haber encontrado otros argentinos viviendo acá, el Mundial, nuestros perritos temporarios, las visitas, etc, pero un poquito por vez... así mantengo la continuidad.
Besos a todos. Los dejo para irme a disfrutar un poquito del sol, el cielo límpido y los tiernos 33 C de temperatura. Biquini, ojotas y a otra cosa.