Thursday, 16 April 2015

Arena en las cuatro patas...





Los que me conocen mejor saben que adoro los perros. Y en otro blog (el de Grand Turk) escribí algunas veces sobre los potcakes (perros originarios de estas islas y las Bahamas) y los que decidieron vivir conmigo en Grand Turk por un tiempo.
Pero mi relación con estas deliciosas criaturas no paró ahí. Más aún, ha sido intensificada por Kirk Alan (a veces me verán llamarlo Kirk, a veces Alan, a veces mi esposo, mi adorado, etc...) que es también loco por los perros.

Desafortunadamente, o mejor dicho por una elección a conciencia e invariable, hemos decidido no tener un perro, al  menos propio y en forma estable.
Gozamos de la posibilidad de ir y volver de cualquier lado sin tener la responsabilidad de un ser esperándonos o dependiendo de nuestra presencia en casa. O sea, un hijo canino. 
Aunque muchos no opinen lo mismo, para nosotros los perros no son ni un entretenimiento, ni un juguete y mucho menos un objeto. Al igual que los hijos son seres que merecen ser queridos, cuidados, con los mismos derechos a disfrutar de la vida que nosotros y, por lo tanto, no queremos esa responsabilidad, al menos no en forma permanente.
Sabemos que  lo que más disfrutan los perris,es la compañía de quienes los quieren y, por eso mismo, sufren su ausencia. 
Así que elegimos el mejor de los dos mundos: tenemos perritos por un tiempo. Esto implica varias cosas, entre ellas ir a uno de nuestros lugares favoritos en Providenciales llamado Potcake Place, donde visitamos a las decenas de perros que tienen en adopción. 
Son montones, a veces llegan a tener cerca de 100. Y esto ocurre, como en casi todos los países, por la ignorancia, negligencia y profunda boludez de los seres humanos, en general. 
Aquí hay dos instituciones que se ocupan de los perros, gatos, etc. 

Una de ellas es 



No conozco en profundidad cómo funciona pero sé que se ocupan de vacunar, desparasitar, castrar, etc. Me sorprendió entrar en el lugar y que oliera tan bien, nada de olor  perro. Y después me di cuenta que no había ningún perro en ese momento ...:) No sé si los tienen en otro lado o qué. Yo me anoté hace un par de años en la lista de voluntarios, pero nunca me llamaron. Aún no entiendo bien por qué pero supongo que tiene que ver con un tema de desorganización, que es muy habitual en las islas. Actúan mucho en Grand Turk, donde la situación perruna es medio complicada. La semana pasada vi que habían puesto este cartel:


Dice: Si Ud. pudiera tener 18 hijos al año, ¿lo haría? . Exactamente, mi punto. En Turks and Caicos 1000 perros son matados cada año. Por favor, esterilice o castre a sus mascotas. Ayude a reducir el número de perros sueltos en Turks and Caicos Islands. Para mayor información .... etc etc.
Aún con las campañas y todo, se encuentran muchísimos perros sin collar, sin dueño, sin cuidados y sin esterilizar, por todos lados. En una de mis caminatas encontré un montón de perros por ahí y en particular unos que estaban todos juntos, como descansando en un lote casi vacío. Cuando saqué el teléfono para sacar una foto, un par me miraron como diciendo: ¿Qué te pasa? con una cara muy graciosa. 



Pero bueno, generar la conciencia de esterilización y castración cuesta mucho. Especialente en lugares como éste, donde llevar al perro a algún lado para que lo curen, castren o lo que sea, implica trabajo. La gente es muy pelotuda e ignorante  y no da bola. En eso no hay mucha diferencia con Argentina.


La otra institución es el Potcake Place (para perros solamente) y cuya misión es reducir el número de potcakes sin casa en las islas. También haciendo mucha campaña para cortarla con eso de los cachorritos por todos lados.




Los potcakes se multiplican como locos y la gente los abandona en cualquier lado, a veces en terribles condiciones. El Potcake Place se ocupa de curarlos, bañarlos, darles las vacunas, y prepararlos para su futura adopción. Todo con las donaciones de la gente y vendiendo algunos artículos de mínimo costo como accesorios para perros, remeras promoviendo la institución, etc. y la ayuda de unos cuantos voluntarios cuyas edades oscilan entre 8 y 80 años que los pasean, bañan, alimentan, miman, entrenan, etc. 


Algunos de estos potcakes son adoptados por gente que vive en la isla, otros por turistas que deciden llevárselos con ellos, otros por gente que vive en otros países y alguien se ocupa de hacérselos llegar. 
Siempre hay montones de potcakes "en espera" y ahí es donde entramos nosotros y todos los otros perrunos que no pueden o quieren adoptar. Por ejemplo, uno puede ir a sacar a pasear a perritos que necesitan caminar y empezar a socializar. Hay un horario para ir y hacerse cargo de un perrito por 2 o 3 horas. También se pueden llevar a la casa de uno por un fin de semana ya que el Potcake Place no trabaja los domingos y los perros no pueden quedar ahí. 
También uno puede hacer "fostering" que es como ser padre adoptivo en la época en que el cachorro está entre vacuna y vacuna y por eso no puede ser expuesto a otros perros o a la calle. Algunos necesitan recuperarse de alguna enfermedad, o aumentar de peso, o simplemente ser entrenados en no mordisquear, o hacer pis y caca en el lugar debido y tener horarios para comer.

Nosotros, durante el 2014, nos hemos dedicado en varias oportunidades a estas tareas que nos encantan y al mismo tiempo, sobra decirlo, complican nuestra vida porque son nuevos horarios, educar al perrito, enseñarla a andar con correa y responder a las órdenes básicas, limpiar caca y pis en lugares inesperados al menos hasta que está entrenado, pero también a disfrutar su compañía enormemente. 

Primero tuvimos a Chester, que fue una impulsiva decisión de un sábado a la tarde de un finde largo. Y así lo trajimos y lo entrenamos en lo que había sido más difícil, según nos dijeron, hasta ese momento: que dejara de morder todo lo que se le cruzaba. Fue muy divertido y hasta lo llevamos a la playa con nosotros, donde claramente demostró que la arena no es lo suyo. Chester fue adoptado la semana siguiente y se fue a vivir a Canadá, donde no tendrá el problema de rechazo a la arena :)





Nuestra segunda experiencia, y ésta sí nos dejó la casa llena de arena, fue Dexter. Llegó con sarna y muy debilitado, pero con esa capacidad maravillosa que tienen los perros de recuperarse pronto, enseguida estuvo saltando y disfrutando la casa. Como lo tuvimos 10 días,hubo que hacer algunos cambios en la casa, como por ejemplo construir una baranda para tener una parte separada para él del resto de la casa y dejarlo disfrutar del living solamente unas horas por día.


Obviamente, costó dejarlo ir pero fue enseguida adoptado en un hogar en Vermont. Con él aprendimos nuevas cosas, como regular la medicación, entrenarlo para hacer sus necesidades sobre los pads traídos a ese efecto, verlo disfrutar la playa y descubrir que los cachorros aprenden a saltar la valla...





Algunas semanas más tarde fuimos en busca de otro perrito para cuidar y nos trajimos a Bauer. Su nombre original era otro, pero enseguida vi su potencial para salirse con las suyas, y me recordó a Jack Bauer (24) y de ahí su cambio de nombre.
Era chiquito (unas 4 semanas), bardero y tenía que aprender todo: a no moder, a hacer pis y caca en un lugar determinado, a tener un horario para comer, a respetar su espacio y el nuestro y a tener un tiempo para permitirse invadir la casa y disfrutar la libertad.

Fue un montón de trabajo pero muy divertido también. Desde el primer día, cuando lo pusimos en el área especialmente armada en casa para cuando tenemos huéspedes caninos, vimos que para él, el límite impuesto por la valla de madera no sólo era totalmente cuestionable sino que se presentaba como un obstáculo a vencer.
Cada vez que lo poníamos en su lugar comenzaba a ladrar primero, luego pasaba por una especie de llanto fingido hasta llegar a un aullido prolongado alternado con muestras de rebeldía canina. Luego del despliegue de protesta sonora, pasaba a una de estas dos situaciones: a) tirarse en el rincón claramente frustrado y ofendido o b) tratar de trepar la valla.



















Nos hacía mucha gracia verlo intentando trepar, hasta que una noche tipo tres de la mañana escucho unos ruidos y ahí lo veo, el tipo trepando la valla y pasando para el otro lado. Vuelta  a meterlo adentro y en menos de diez segundos había salido nuevamente, así que ahí comenzó su etapa de dormir dentro de su jaula y su consecuente protesta diaria (nocturna)
Obviamente a partir de ese momento intentaba salir cuando quería y Kirk tuvo que hacer una valla más alta. No sirvió para mucho. Se pasó un rato largo mirando la valla y su jaula, la valla y su jaula, la valla y su jaula.... y así siguiendo. Y por ahi lo veo mover su jaula contra la valla, subirse y saltar. Increíble el tipo. Kirk hizo la valla más alta, y Bauer se las rebuscó para saltarla igual. Acá se ve la evolución de sus habilidades saltarinas...

Primer intento de Bauer - Video 1

Usando la jaula para saltar alla más alta - Video 2

Saltando sin soporte - video 3

Cada día un poco más rápido - video 4


Bauer estuvo con nosotros cinco semanas. Eso es un montón en la vida de un perrito y en la nuestra también. Llevarlo de regreso al Potcake Place fue al mismo tiempo un alivio (por volver a la vida sin obligaciones) y una tristeza. La casa parecía super vacía cuando volvimos pero nos alegró saber a los pocos días que había sido adoptado por una pareja en Toronto. Esto fue en septiembre.


En noviembre, al volver de Argentina, decidimos cuidar a otro por unos días ya que luego venía diciembre, la boda, las visitas, etc. Y trajimos a uno que llamamos Trouble (problema) porque no era muy fácil de contener como podrán ver ... 
Éste fue el más rebelde de todos. No pudimos conseguir, en la semana que lo tuvimos, que hiciera pis donde debía, que entendiera límites o que obedeciera a nada :) Al final, tiramos la toalla y lo dejamos hacer lo que quería. Decidimos que su futuro dueño tuviera la delicia de entrenarlo.




















Finalmente, tuvimos como huésped a Luli, esta vez una perrita que pertenece a nuestra familia en la isla, o sea Lorena, Mariano e hijos, de los cuales hablaré en otra entrada del blog. Se iban para Argentina por un mes y Luli quedó con nosotros. 

Esta bella perrita, apareció en la vida de Lorena, escondiéndose bajo su auto en el hospital, casi muerta. Muy chiquita y enferma. Entonces Lorena la llevó al TCSPCA donde la atendieron pero no le dieron muchas esperanzas. Increíble ver lo bien que estaba unos días después ya con atención médica, comida y mucho amor. Así que pasó a ser un miembro de la familia. En las fotos se ve su crecimiento y mejoría. La primera foto se la sacó Lorena un par de días después de rescatarla y la otra, en casa unos meses después. Pura oreja. Parece una zorrita.



Nosotros la recibimos con los cambios de infraestructura necesarios en casa pues Luli ya tenía 5 meses, habituada a salir al fondo de la casa a hacer sus necesidades y con el hábito de saltar y morder por doquier y ladrarle a todo el mundo. 
Cambió todas nuestras rutinas en ese mes que estuvo en casa. La sacábamos a pasear seis o siete veces al día empezando a las 6.30 de la mañana y finalizando casi a medianoche. Además cuando necesitaba salir, empezó a avisarnos ya fuera saltando la valla (Sí. Con cada perrito, Kirk tuvo que hacer la valla más alta e inaccesible, aunque siempre se las fueron rebuscando para saltarla...) y viniendo a despertarnos, agarrando la correa o llorando al lado de la puerta. Fue todo un aprendizaje para ella y para nosotros. Disfrutamos muchísimo tenerla acá pues es muy inteligente y muy mimosa. Y empezó a ser muy sociable y jugar a full, particularmente con Kirk.

Mamá, que en un principio dijo que no quería ni acercarse a Luli pues no quería encariñarse, cayó en las redes del amor canino y pasó a ser su defensora constante. 

Ahora la vamos a visitar de vez en cuando y jugamos con ella, que es la manera más cómoda y linda de disfrutar a un perro. Es como tener sobrinos. Uno juega un rato y después se los deja a los padres para que se ocupen :)
Pero sabemos que vamos a volver a tener perros adoptivos, ya no por períodos de más de dos semanas.  Ahora preparando el viaje a Argentina y con muchos viajes cortos a Grand Turk se nos complica, pero en cuanto volvamos en junio, seguramente tendremos un potcake nuevamente.
Cada vez que pasamos por el Potcake Place a verlos y mimarlos, Jane (que es la que más trabaja en el lugar) nos dice: Uy, acá tenemos uno muy lindo y solito que necesita que lo cuiden ....Y Kirk me tiene que arrastrar para que no me lance a agarrar el perrito. Pero bueno, a veces se puede y a veces no. Así que por ahora a seguir disfrutando el irse a dormir a la hora que uno quiere y levantarse cuando se despierta... hasta que llegue el próximo.

Saturday, 27 December 2014

El mismo amor... distinta arena

Sí, otra vez dejando pasar meses, pero volviendo al blog porque hay tanto para contarles...

En mayo pasado, estando en una playa de Miami, mi amado Kirk Alan me propuso casamiento, así, como en las películas. Una rodilla en la arena, anillo de compromiso en la mano, y las más bellas palabras viniendo del hombre que más y mejor he amado en mi vida. Y por supuesto dije sí. 

Nos pareció la mejor decisión casarnos legalmente en USA, dado que él es ciudadano norteamericano y no confiamos mucho en el sistema legal de las islas (mucho menos en el de Argentina). Mejor ir a lo seguro. Después de averiguar en un par de estados, ambos coincidimos que lo mejor era casarnos en Las Vegas, Nevada y allí comenzamos a pensar qué hacer, cuándo y cómo. A pesar de no jugar, adoro Las Vegas. Tiene ese clima que para mí es fantástico y la mayoría de la gente no soporta: el clima de desierto. En verano temperaturas de más de 40 grados y ese viento caliente y pesado pero.... sin humedad. Fue lo me más gustó (o casi lo único, diría) de vivir en Al Aqaba, Jordania. Esa falta de humedad, muy poca lluvia y saber que nunca hará frío, excepto el "frío de invierno" de unos 20 grados centígrados.

Como decidimos hacerlo en el mes de julio y sabíamos que la mayoría de nuestras personas queridas no podrían participar de este momento tan cercano en el tiempo ya que iba a requerir visas que muchos no tenían y otros temas, pensamos en hacer una boda privada. Solamente nosotros dos y un testigo y dejar para más adelante en el año, que resultó ser diciembre, una ceremonia simbólica en las bellas playas de Providenciales, para compartir esta celebración con quienes pudiesen venir, con un aviso de varios meses.
Y por supuesto, eso requirió dos vestidos de novia :), algo que disfruté enormemente ya que fui 4 días a Miami usando mis millas y junto con mi amiga Idalmis, que vive en La Florida, vivimos esta experiencia única de doble-shopping y probarse cada vestido como jugando a las muñecas. 
Fuimos a David´s Bridal en Coral Gables, que tienen precios muy buenos y una atención impecable. El lugar me encantó y trabajaría gratis ahí al menos tres menos solamente para disfrutar estar en un ambiente donde todo es para lograr la alegría de las novias en ese día especial. Yo soy bastante práctica y ya había visto algunos vestidos on line, así que a mí me llevó una hora y  media lo que a la mayoría de las novias les lleva meses :) Pero vi los dos vestidos y supe que eran para mí al toque.

Y así empezó todo.La organización del viaje a Vegas fue divertida, simple, todo organizado en una semana. Y así salió: bello, simple, perfecto, fluido  Tal como lo queríamos. 

Llegamos a Vegas y esa noche fuimos a retirar la licencia de matrimonio en una oficina que, de afuera, luce como un teatro con luces de neón anunciando "Marriage License Bureau" que atiende hasta la medianoche. Un trámite rápido con unos empleados super amables y de allí partimos a comer. 


















En el camino vimos todos esos lugares que uno ve en las pelis y se pregunta si realmente existen. 

Pues sí, realmente existen: La capilla de Elvis, un drive-through (como esos en Mc Donalds donde se pide la comida desde el auto) donde uno entra en el auto con la licencia completada y sale casado.



Fuimos a comer a un Denny's donde, cuando supieron que teníamos ya la licencia, nos querían convencer que nos casáramos ahí. Tienen un rincón todo blanco con flores divinas y un espacio donde se realiza la ceremonia, foto y todo. Así es en todos lados. Todos los hoteles tienen capilla o lugar para casar, casi todos los restaurantes y pequeñas capillas abiertas 24 horas. Se realizan en promedio 315 boda por día y mucha de ellas, son personas de otros países donde los requisitos o tiempos de espera para casarse son larguísimos. 


Así que con la licencia lista, habiendo contratado un servicio con el reverendo (al cual instruímos de no usar ninguna palabra religiosa, ni Dios, ni pecado, ni nada de eso), la fotógrafa, y por otro lado, servicios de make up y peinado. 
Todo en Vegas está muy bien organizado para las bodas y es un negocio millonario. Fue todo re fácil. El dúo maquilladora-peinadora llegaron a tiempo y en 45 minutos me dejaron lista. 
Nuestra amiga Lorena Guerrero (nuestra familia del alma en Vegas) sería nuestra testigo y se ocupó de otros temas que parecen menores pero que hicieron nuestra boda perfecta: Flores, sidra de arándanos, extra fotografía y filmación.
Todo salió bellísimo. El lugar fue el desierto fuera de la ciudad en un lugar llamado Red Rock, con mucha onda y parecido a Purmamarca, en Jujuy. Fuimos allí en un auto rentado, usando mis Nikes hasta último momento pues la arena colorada no hubiera sido un lindo toque en mis zapatitos de crochet blanco. 

El clima, fantástico. Hacían unos 37 grados pero con 10% de humedad y una brisa linda. Fue un momento maravilloso donde nos dijimos lo que sentíamos y nos prometimos todo lo que el reverendo dijo y mucho más. 


Hicimos un mini tango y brindamos, agradeciendo por todo lo bello de esta relación y este momento inolvidable. Caminamos por los alrededores, disfrutando el fantástico paisaje y volviendo a nuestro auto para retornar a la ciudad.

Después nos fuimos los 3 a tomar un latte a un Starbucks y luego disfrutamos varios días de paseo antes de volver a las islas. 



Hay un álbum con montones de fotos en Facebook, si queren ver más.


https://www.facebook.com/media/set/?set=a.10152582813159621.1073741853.561454620&type=1&l=0ee709a3bc


(Espero que con este link puedan verlo, porque a veces hay problema con los links de FB)



Nos llevamos con nosotros algo de la arena de Red Rock, para utilizar en nuestra siguiente ceremonia, en diciembre.

Y así fue. Esta segunda boda, que consistió en una bella ceremonia simbólica oficiada por nuestra amiga Jo-Ann  donde compartimos con un pequeño grupo de amigos y familia, venidos de distintos lados (Las Vegas, España, Argentina y nuestros amigos y familia isleña), fue distinta en muchos aspectos. 



Mayor tiempo de organización, atender a los invitados que llegaron unos días antes, mientras ultimábamos los detalles, etc. pero todo esto se hizo mucho más fácil por la inigualable colaboración de Lorena Soler y Mariano Astesiano que son nuestra familia en la isla realmente. Nos dieron todos esos regalos del corazón que requieren mucho tiempo y esfuerzo pero cuyo amor se ven en cada detalle: Mariano con la fotografía antes, durante y después de la ceremonia, Lorena con el bellísimo bouquet, el riquísimo y exquisitamente decorado pastel de bodas (un piso de torta de zanahoria que es mi favorita y dos pisos de torta de chocolate con dulce de leche y merenguitos!!!) y boutoniere que lució mi esposo. Manuel, su hijo mayor, entretuvo con unos trucos de magia especialmente preparados para la ocasion.




Además sus hijos menores, Panchito y Emilia participaron de la ceremonia de la "unión de las arenas", idea de Jo Ann que inmediatamente abrazamos cuando nos la transmitió. 
Durante la ceremonia, luego de escuchar las lindas y significativas parabras de nuestra amiga (en español y en inglés), nosotros nos dijimos nuestros votos (también en los dos idiomas) y mientras Jo-Ann sostenía una botellita con arena blanca de las playas de Providenciales, nuestro hogar, Panchito le alcanzo a Kirk Alan la botellita con arena de Las Vegas que él agregó a la botella y luego Emilia me dio la arena de Villa Gesell que agregué yo también. Así unimos arena de nuestros dos países, junto con la nuestra playa para simbolizar lo inseparable de nuestras vidas. 

               
Distrufamos enormemente tener familia y amigos con nosotros en la ceremonia y en el posterior brunch. Mis tíos, mi mamá, amigas argentinas amigos/familia de Vegas que viajaron, y los "locales" :)





Hicimos una recepción, mezcla de gringo y argentino: quesos, panes, frutas, omelettes, crepes de dulce de leche, jugos de frutas, agua, café, té y una mesita especial dedicada a mate y alfajorcitos Havanna traídos en su equipaje por Laura Rama y agradecidos eternamente por tan valioso y dulce aporte.

Creo que todos la pasaron muy bien y nosotros felices cada momento. Muy agradecidos a todos los que vinieron y que hicieron este momento único. Mariano sacó más de 1000 fotos y también los invitados sacaron las suyas. Pueden ver una selección de unas 100 fotos en Facebook en el link:


Espero que puedan verlas.
Nos sentimos bendecidos por estar acá y poder decir que hemos tenidos dos bodas maravillosas con mucho amor por todos lados. Me hubiese gustado que todos hubieran podido venir, pero igual siempre están en mis corazones.
Los veo en la próxima entrada del blog que será, prometo, antes de fin de año. Y si hacemos una tercera boda.... a organizarse para ir a donde sea que la hagamos. Besos a todos.


Selfie luego de la boda de Vegas
Selfie luego de la boda en Turks and Caicos




Tuesday, 19 August 2014

Volviendo al blog después de casi un año .... pero con los pies más llenos de arena que nunca

Y sí, tienen toda la razón del mundo. Tomarse casi un año entre una entrada del blog y la otra, suena un poco a abandono y otro poco a vagancia. Pero no. La verdad es que, si bien tuve y tengo un montón de material sobre el cual escribir, otros aspectos de la vida absorbieron mi tiempo y no encontré tiempo para dedicarme al blog. Y éste es uno de ellos :)



Decidí ahora administrar mejor mi tiempo y en lugar de tratar de encontrar tres horas enteras para escribir, buscar fotos y publicar, mejor un ratito por día.

Estamos a mediados de agosto y ya se empieza a sentir que el mes más caluroso está llegando (septiembre), aunque aún no está tan tremendo.
Se nota que la brisa ya no corre todo el tiempo pero la temperatura se ha mantenido bajo los 40 C todo el tiempo y la humedad bajo el 60% lo cual para mí no es aún calor, calor. Después de haber vivido en Jordania con 50 grados, esto es una primaverita y como tal la disfruto mucho.

Como es verano, acá en Providenciales, los días son largos y a veces hacemos  nuestra caminata diaria cortada: media hora de caminata, una horita de playa y tirarse al mar y otra media horita para volver. Esto nos asegura que al menos un rato por día disfrutamos de lo mejor que tiene esta isla: la playa, el mar, el tenerlo todo a mano. 

A veces, si no vamos a la playa o no estamos afuera, siento que estamos desaprovechando una oportunidad bellísima. 
Tal vez muchísima gente en el mundo daría cualquier cosa por pasar acá (o algún otro lugar como éste, aunque no he conocido hasta ahora otro más bello que este archipélago), aunque fuera un fin de semana, entonces es estúpido vivir acá y no disfrutarlo. Por eso voy, aunque sea, un ratito a sentarme en la playa a leer, o simplemente mirar lo que la gente hace (ahora está de moda el paddle board que en estas aguas tranquilas es muy apropiado).


La vida enseña que no hay que dar nada por sentado. Que cada día es único y hay que aprovechar todo lo mejor en él. Así que ... a-la-pla-yi-ta!

Así que bueno. En plena temporada de huracanes, pero hasta ahora uno solo que ha pasado cerca trayendo únicamente un poco de lluvia y la necesidad de poner bolsas de arena en la planta baja por las dudas. Así que estamos agradecidos.
Igualmente tenemos todos nuestras cosas preparadas y todos los días miramos una app del iPad donde muestra el radar meteorológico y las fotos satelitales para ver cómo viene la mano.
Pero fuimos al super y ya hicimos nuestras compras de las comidas que se guardan por si acaso. Cosas enlatadas, leche de almendra larga vida, pilas, botellas de agua a full y otras cosas, como el equipo de primero auxilios y tener nuestro generador cargado.
Es parte de la rutina de la temporada. También las maderas para cubrir las ventanas en caso de que venga algo bravo y un mini panel solar (que salió dos mangos por Amazon) para cargar los celulares o cosas así.
Ya sé. Ustedes pensarán: uy qué cagazo. Pensar en huracanes... pero bueno no hay un paraíso y prefiero este clima y no el clima político argentino jeje.
Un amigo me dijo una vez algo muy sabio: En Buenos Aires no hay terremotos, ni huracanes, ni volcanes, ni tormentas de nieve... pero los gobiernos de Argentina son más catastróficos que cualquiera de estos fenómenos de la naturaleza... y estoy de acuerdo con él.

Es temporada baja, así que no hay muchos turistas y la gente que vive acá (expats, no locales) se van a sus países de origen tipo UK, Canadá, etc. donde ahora también es verano. Y vuelven para noviembre y diciembre que termina la época de huracanes y en Europa o Norteamérica el frío los hace rajar hacia climas menos hostiles.

Día a dia aprovecho la oportunidad de estar al aire libre tanto como puedo y organizar mi día para poder trabajar unas horas, hacer ejercicio, cocinar o hacer algo de la casa, meditar, leer y disfrutar tiempo con mi esposo (en otra entrada hablaré de la boda... ), reírnos mucho. Sobre todo eso.

Creo que una de las mejores cosas de mi vida acá, es que siempre puedo dormir mis 8 o 9 horitas y, más que nada, que me levanto cuando me despierto. Trato de no ponerme ningún compromiso a la mañana antes de las 10, así me despierto naturalmente tipo 8.30 o 9 y empiezo el día con una sonrisa que siempre se logra después de una buena noche de sueño reparador, provisto del mosquitero tipo red/carpa que cubre nuestra cama porque ésos sí que están bravos.


Se me complica un poco a veces, porque sigo siendo más trasnochadora, pero tratando de cambiar mis hábitos estamos cenando ahora antes de las 20 hs y tratando de estar en cama a las 23.30, no siempre lográndolo....

En fin, por hoy es suficiente. Luego tengo que contarles muchas cosas de las vividas en la isla en este tiempo, como haber encontrado otros argentinos viviendo acá, el Mundial, nuestros perritos temporarios, las visitas, etc, pero un poquito por vez... así mantengo la continuidad.
Besos a todos. Los dejo para irme a disfrutar un poquito del sol, el cielo límpido y los tiernos 33 C de temperatura. Biquini, ojotas y a otra cosa. 

Tuesday, 17 September 2013

El por qué de cosas que uno ya no se pregunta....

Hola, mis queridos.
Y sí, tienen razón. Puse el primer post de este blog el día que comenzaba el verano en este hemisferio y el invierno en Argentina, y ya casi estamos por cambiar de estaciones en todos lados y ... naranja.
Por eso, antes de arrancar con nuestro otoño caribeño el sábado 21, quería al menos retomar mi escritura.

El verano se me ha pasado más rápido que otras veces. Obviamente, ha contribuído mucho el hecho de haber pasado un mes casi en Argentina a partir de mediados de julio, y el tratar de adaptarme (no 100% exitosamente, por suerte) al ritmo de corridas, llegadas tarde y apretujones en el subte de la ciudad. 

Al volver a Providenciales, retomar el ritmo isleño fue como una bendición, mejor apreciada que cuando paso largas temporadas acá. Muchas veces uno da por sentado lo que hay alrededor hasta que se le escapa de las manos, así que el estar siempre alerta y disfruta el hoy y el acá, me ha servido mucho para apreciar más mi país y mis islas.



Hasta ahora, este verano bello, ha sido caluroso, soleado y con brisa (como debe ser) hasta fines de agosto y lo que va de septiembre, donde la brisa desapareció y la temperatura ronda los 33 grados promedio con sensación térmica cerca de los 40. 
Para mí, perfecto. Cada vez me gusta más el verano, inclusive el húmedo y pesado de Buenos Aires. No es ningún mérito después del verano en Jordania de 50 grados de temperatura, claro. Pero cuando hay sol, la gente en general está más alegre. O, si lo quieren ver de otra manera, cuando está gris o lloviendo, la gente tiene más cara de culo.

Acá me acostumbré al sol constante y a una lluvia diaria que inunda todo en 10 minutos y a la media hora no hay ni rastro de las nubes.
Los huracanes y tormentas tropicales se han mantenido lejos de Turks and Caicos pero aún quedan dos meses de temporada de huracanes, así que no se puede bajar la guardia. Todos los días comenzamos mirando en la página web del centro de huracanes del  National Oceanographic and Atmospheric Administration para ver si hay algo jodiendo cerca y en caso que lo haya, ver la posible trayectoria tratando de soplar fuerte para que se vaya para otro lado.
Han habido lluvias fuertes pero nada que dure más de dos días. Digamos que un clima predecible, lo cual es un cambio grande con respecto a nuestra querida Buenos Aires, que pasás de los 27 grados a los 3 en menos de 12 horas.

Uno se acostumbra también a una lluvia diaria. A veces más, a veces menos. A llevar iPod o cámara en protección anti agua aunque no haya ni una nubecita en el cielo.
A que pase de un día de sol espectacular, a ponerse el cielo tan negro que se te frunce un poquito... y a que la lluvia y el viento parezcan interminables.... por unos minutos.


 No es el mejor momento para andar en bote, digamos, o para tomarse unos mates en la playa.


Hace un rato, por ejemplo, nos pusimos la ropa deportiva para salir a nuestra diaria caminata y a los exactos 3 minutos de caminar, empezó a gotear. Nos miramos con Alan, y fue solamente un segundo para cambiar la dirección y volver a casa. Dos minutos más tarde, caían de punta, de costado y cómo se les ocurra. Aún sigue lloviendo y con unos truenos y relámpagos que están para estar en la camita haciendo cucharita o viendo una peli.
Pero no.
El tema es que acá con la lluvia pasan algunas cosas que ya sabemos que pasan y asumimos como uno de los precios que se pagan por vivir en un lugar así. Por ejemplo, de los cuarenta canales de cable, habitualmente se ven digamos unos viente. No siempre los mismos, obvio. Así que eso de seguir un show todas las semanas, acá no va.
Gracias a que existen páginas para bajarse los episodios, uno ya sabe que lo más probable es que uno no lo vea el mismo día sino un par de días después en la laptop.

Pero cuando llueve, generalmente se cortan todos, o casi, y solamente quedan andando tres: 1) el canal local turístico que te muestra todas las cosas que nosotros ya sabemos de memoria (hoteles, restaurantes, playas, cosas para hacer..), 2) el canal que oscila entre pasar algunas series pedorras y algunos anuncios locales como qué peli dan en el cine, o que llames al 911 si ves alguna actividad sospechosa y 3) el canal de la lista de canales claramente inútil en estas circunstancias. 
Algunas veces  durante la tormenta, hay algún otro canal que anda pero ya lo ignoramos porque seguro que en lo mejor de la peli, se corta. ¿Para qué engancharse?

Por razones desconocidas para nosotros, Internet anda casi siempre cuando llueve e inclusive los celulares. No se ha cortado la luz más que un par de veces y por un par de horas, así que ni nos quejamos ni nos preguntamos por qué. Uno aprende a aceptar lo que viene bien y agradecerlo en silencio y cuando algo falta, confiar que va a volver.

Y sí, antes que lo digan ustedes, lo digo yo. Es más fácil esa filosofía en un lugar con mar turquesa y verano casi eterno, playas interminables y vida sin apuro. Pero ... el saber que en cualquier momento te viene un huracán, te la encargo. Yo ya lo viví en Grand Turk, y no es ningún paseo. 

Durante el verano también algunos hoteles y restaurantes cierran por unas semanas (algunos hasta un mes entero) y aprovechan para hacer renovaciones, que todo el personal se tome vacaciones y dejar todo listo para el regreso.

Cuando llegamos a fines de noviembre, hay un alivio general y, aunque parezca contradictorio, la cercanía del invierno trae una sensación de haber nacido de nuevo. No solamente la temporada de huracanes termina oficialmente, sino que empieza la temporada alta y todo el mundo se empieza a mover esperando a los turistas que vienen de Norteamérica y Europa escapándose de las nevadas de diciembre y enero, para disfrutar acá los 25-28 grados de temperatura durante el día y "el frío" de la noche invernal de unos 19-22 grados.

Como este año viene mi mamá a pasar diciembre y enero con nosotros, nuestros preparativos caseros para la temporada son armar su espacio propio, tener listo el bote para llevarla a pasear, organizar nuestro trabajo así podemos tener más tiempo libre y ponernos a dieta, antes de que llegue, porque seguro que vamos a comer pastas, pizza y otras cositas que ella cocina y todos disfrutamos.

Ahora los dejo, porque son casi las 22 horas y yo necesito dormir mis 9 horitas.
Los veo en la próximo que, espero, sea antes de que empiecen la primavera.








Friday, 21 June 2013

Comienza mi verano …. y un nuevo blog.


Y sí. Hoy es 21 de junio y empieza el invierno en el Hemisferio Sur pero acá, en las islas empieza el verano. Con aún una sensación térmica super razonable de 33 grados y una hermosa brisa que atraviesa mi nueva casa de punta a punta y me hace más feliz.
Día ideal para comenzar mi nuevo blog para mostrar un poco de la vida en las islas en general y, en particular, en Providenciales, mi nuevo hogar desde diciembre del 2011. De allí, el nombre de este nuevo blog.

En teoría hoy es el día que me vienen de LIME a instalar internet en casa ya que antes teníamos solamente en la oficina.
Digo en teoría porque los tiempos acá son muy flexibles, por calificarlos de una manera amable. Lo contraté el 6 de junio y me dijeron en 7 días hábiles, pasaron 9...y el técnico dijo que estaría a las 9 hs y son las 11.30 así que supongo que está por llegar.
Pero no quiero empezar esto quejándome. En realidad estas cosas ya no me molestan.Después de los 2 años en Grand Turk y el tiempo pasado en Honduras y Jordania, ya sé que en las zonas, digamos, cálidas los tiempos siempre se extienden.
Alguien una vez me dio la fórmula de re-estimación de los tiempos en estos países, que creo que se los conté alguna vez:

  1. Tomar el tiempo que te dicen que van a tardar en completar una tarea.
  2. Duplicarlo
  3. Usar la unidad de tiempo siguiente.

Ejemplo: 5 minutos son 10 horas, 2 horas son 4 días, 1 semana son 2 meses.

Y más o menos funciona así y lo tengo asumido, aceptado y mi alma está más tranquila.

Después de todo, cuando decidí cambiar la velocidad y el stress de vivir en una ciudad grande, fue para tener una vida más relajada, para no agarrarme un ataque de bronca por cosas que son así y no hay vuelta y sobre todo para disfrutar de la naturaleza reinante lo más posible.

Así que, mis queridos amigos, hoy primer día del verano, cuando el técnico de internet se vaya o cuando me confirme que no viene (y yo publique esto usando internet del café de la esquina), me iré a mi hermosa playita a disfrutar un par de horas de naturaleza, quietud y solcito, y volver a casa, como siempre en esta hermosa isla, con los pies llenos de arena.
Besos a todos