Los que me conocen mejor saben que adoro los perros. Y en otro blog (el de Grand Turk) escribí algunas veces sobre los potcakes (perros originarios de estas islas y las Bahamas) y los que decidieron vivir conmigo en Grand Turk por un tiempo.
Pero mi relación con estas deliciosas criaturas no paró ahí. Más aún, ha sido intensificada por Kirk Alan (a veces me verán llamarlo Kirk, a veces Alan, a veces mi esposo, mi adorado, etc...) que es también loco por los perros.
Desafortunadamente, o mejor dicho por una elección a conciencia e invariable, hemos decidido no tener un perro, al menos propio y en forma estable.
Gozamos de la posibilidad de ir y volver de cualquier lado sin tener la responsabilidad de un ser esperándonos o dependiendo de nuestra presencia en casa. O sea, un hijo canino.
Aunque muchos no opinen lo mismo, para nosotros los perros no son ni un entretenimiento, ni un juguete y mucho menos un objeto. Al igual que los hijos son seres que merecen ser queridos, cuidados, con los mismos derechos a disfrutar de la vida que nosotros y, por lo tanto, no queremos esa responsabilidad, al menos no en forma permanente.
Sabemos que lo que más disfrutan los perris,es la compañía de quienes los quieren y, por eso mismo, sufren su ausencia.
Así que elegimos el mejor de los dos mundos: tenemos perritos por un tiempo. Esto implica varias cosas, entre ellas ir a uno de nuestros lugares favoritos en Providenciales llamado Potcake Place, donde visitamos a las decenas de perros que tienen en adopción.
Son montones, a veces llegan a tener cerca de 100. Y esto ocurre, como en casi todos los países, por la ignorancia, negligencia y profunda boludez de los seres humanos, en general.
Aquí hay dos instituciones que se ocupan de los perros, gatos, etc.
Una de ellas es
No conozco en profundidad cómo funciona pero sé que se ocupan de vacunar, desparasitar, castrar, etc. Me sorprendió entrar en el lugar y que oliera tan bien, nada de olor perro. Y después me di cuenta que no había ningún perro en ese momento ...:) No sé si los tienen en otro lado o qué. Yo me anoté hace un par de años en la lista de voluntarios, pero nunca me llamaron. Aún no entiendo bien por qué pero supongo que tiene que ver con un tema de desorganización, que es muy habitual en las islas. Actúan mucho en Grand Turk, donde la situación perruna es medio complicada. La semana pasada vi que habían puesto este cartel:
Pero bueno, generar la conciencia de esterilización y castración cuesta mucho. Especialente en lugares como éste, donde llevar al perro a algún lado para que lo curen, castren o lo que sea, implica trabajo. La gente es muy pelotuda e ignorante y no da bola. En eso no hay mucha diferencia con Argentina.
Dice: Si Ud. pudiera tener 18 hijos al año, ¿lo haría? . Exactamente, mi punto. En Turks and Caicos 1000 perros son matados cada año. Por favor, esterilice o castre a sus mascotas. Ayude a reducir el número de perros sueltos en Turks and Caicos Islands. Para mayor información .... etc etc.
Aún con las campañas y todo, se encuentran muchísimos perros sin collar, sin dueño, sin cuidados y sin esterilizar, por todos lados. En una de mis caminatas encontré un montón de perros por ahí y en particular unos que estaban todos juntos, como descansando en un lote casi vacío. Cuando saqué el teléfono para sacar una foto, un par me miraron como diciendo: ¿Qué te pasa? con una cara muy graciosa.
Pero bueno, generar la conciencia de esterilización y castración cuesta mucho. Especialente en lugares como éste, donde llevar al perro a algún lado para que lo curen, castren o lo que sea, implica trabajo. La gente es muy pelotuda e ignorante y no da bola. En eso no hay mucha diferencia con Argentina.
La otra institución es el Potcake Place (para perros solamente) y cuya misión es reducir el número de potcakes sin casa en las islas. También haciendo mucha campaña para cortarla con eso de los cachorritos por todos lados.Los potcakes se multiplican como locos y la gente los abandona en cualquier lado, a veces en terribles condiciones. El Potcake Place se ocupa de curarlos, bañarlos, darles las vacunas, y prepararlos para su futura adopción. Todo con las donaciones de la gente y vendiendo algunos artículos de mínimo costo como accesorios para perros, remeras promoviendo la institución, etc. y la ayuda de unos cuantos voluntarios cuyas edades oscilan entre 8 y 80 años que los pasean, bañan, alimentan, miman, entrenan, etc.
Algunos de estos potcakes son adoptados por gente que vive en la isla, otros por turistas que deciden llevárselos con ellos, otros por gente que vive en otros países y alguien se ocupa de hacérselos llegar.
Siempre hay montones de potcakes "en espera" y ahí es donde entramos nosotros y todos los otros perrunos que no pueden o quieren adoptar. Por ejemplo, uno puede ir a sacar a pasear a perritos que necesitan caminar y empezar a socializar. Hay un horario para ir y hacerse cargo de un perrito por 2 o 3 horas. También se pueden llevar a la casa de uno por un fin de semana ya que el Potcake Place no trabaja los domingos y los perros no pueden quedar ahí.
También uno puede hacer "fostering" que es como ser padre adoptivo en la época en que el cachorro está entre vacuna y vacuna y por eso no puede ser expuesto a otros perros o a la calle. Algunos necesitan recuperarse de alguna enfermedad, o aumentar de peso, o simplemente ser entrenados en no mordisquear, o hacer pis y caca en el lugar debido y tener horarios para comer.
Nosotros, durante el 2014, nos hemos dedicado en varias oportunidades a estas tareas que nos encantan y al mismo tiempo, sobra decirlo, complican nuestra vida porque son nuevos horarios, educar al perrito, enseñarla a andar con correa y responder a las órdenes básicas, limpiar caca y pis en lugares inesperados al menos hasta que está entrenado, pero también a disfrutar su compañía enormemente.
Primero tuvimos a Chester, que fue una impulsiva decisión de un sábado a la tarde de un finde largo. Y así lo trajimos y lo entrenamos en lo que había sido más difícil, según nos dijeron, hasta ese momento: que dejara de morder todo lo que se le cruzaba. Fue muy divertido y hasta lo llevamos a la playa con nosotros, donde claramente demostró que la arena no es lo suyo. Chester fue adoptado la semana siguiente y se fue a vivir a Canadá, donde no tendrá el problema de rechazo a la arena :)
Nuestra segunda experiencia, y ésta sí nos dejó la casa llena de arena, fue Dexter. Llegó con sarna y muy debilitado, pero con esa capacidad maravillosa que tienen los perros de recuperarse pronto, enseguida estuvo saltando y disfrutando la casa. Como lo tuvimos 10 días,hubo que hacer algunos cambios en la casa, como por ejemplo construir una baranda para tener una parte separada para él del resto de la casa y dejarlo disfrutar del living solamente unas horas por día.
Obviamente, costó dejarlo ir pero fue enseguida adoptado en un hogar en Vermont. Con él aprendimos nuevas cosas, como regular la medicación, entrenarlo para hacer sus necesidades sobre los pads traídos a ese efecto, verlo disfrutar la playa y descubrir que los cachorros aprenden a saltar la valla...
Algunas semanas más tarde fuimos en busca de otro perrito para cuidar y nos trajimos a Bauer. Su nombre original era otro, pero enseguida vi su potencial para salirse con las suyas, y me recordó a Jack Bauer (24) y de ahí su cambio de nombre.
Era chiquito (unas 4 semanas), bardero y tenía que aprender todo: a no moder, a hacer pis y caca en un lugar determinado, a tener un horario para comer, a respetar su espacio y el nuestro y a tener un tiempo para permitirse invadir la casa y disfrutar la libertad.
Fue un montón de trabajo pero muy divertido también. Desde el primer día, cuando lo pusimos en el área especialmente armada en casa para cuando tenemos huéspedes caninos, vimos que para él, el límite impuesto por la valla de madera no sólo era totalmente cuestionable sino que se presentaba como un obstáculo a vencer.
Cada vez que lo poníamos en su lugar comenzaba a ladrar primero, luego pasaba por una especie de llanto fingido hasta llegar a un aullido prolongado alternado con muestras de rebeldía canina. Luego del despliegue de protesta sonora, pasaba a una de estas dos situaciones: a) tirarse en el rincón claramente frustrado y ofendido o b) tratar de trepar la valla.
Nos hacía mucha gracia verlo intentando trepar, hasta que una noche tipo tres de la mañana escucho unos ruidos y ahí lo veo, el tipo trepando la valla y pasando para el otro lado. Vuelta a meterlo adentro y en menos de diez segundos había salido nuevamente, así que ahí comenzó su etapa de dormir dentro de su jaula y su consecuente protesta diaria (nocturna)
Obviamente a partir de ese momento intentaba salir cuando quería y Kirk tuvo que hacer una valla más alta. No sirvió para mucho. Se pasó un rato largo mirando la valla y su jaula, la valla y su jaula, la valla y su jaula.... y así siguiendo. Y por ahi lo veo mover su jaula contra la valla, subirse y saltar. Increíble el tipo. Kirk hizo la valla más alta, y Bauer se las rebuscó para saltarla igual. Acá se ve la evolución de sus habilidades saltarinas...
Primer intento de Bauer - Video 1
Usando la jaula para saltar alla más alta - Video 2
Saltando sin soporte - video 3
Cada día un poco más rápido - video 4
Usando la jaula para saltar alla más alta - Video 2
Saltando sin soporte - video 3
Cada día un poco más rápido - video 4
Bauer estuvo con nosotros cinco semanas. Eso es un montón en la vida de un perrito y en la nuestra también. Llevarlo de regreso al Potcake Place fue al mismo tiempo un alivio (por volver a la vida sin obligaciones) y una tristeza. La casa parecía super vacía cuando volvimos pero nos alegró saber a los pocos días que había sido adoptado por una pareja en Toronto. Esto fue en septiembre.
En noviembre, al volver de Argentina, decidimos cuidar a otro por unos días ya que luego venía diciembre, la boda, las visitas, etc. Y trajimos a uno que llamamos Trouble (problema) porque no era muy fácil de contener como podrán ver ...
Éste fue el más rebelde de todos. No pudimos conseguir, en la semana que lo tuvimos, que hiciera pis donde debía, que entendiera límites o que obedeciera a nada :) Al final, tiramos la toalla y lo dejamos hacer lo que quería. Decidimos que su futuro dueño tuviera la delicia de entrenarlo.
Finalmente, tuvimos como huésped a Luli, esta vez una perrita que pertenece a nuestra familia en la isla, o sea Lorena, Mariano e hijos, de los cuales hablaré en otra entrada del blog. Se iban para Argentina por un mes y Luli quedó con nosotros.
Esta bella perrita, apareció en la vida de Lorena, escondiéndose bajo su auto en el hospital, casi muerta. Muy chiquita y enferma. Entonces Lorena la llevó al TCSPCA donde la atendieron pero no le dieron muchas esperanzas. Increíble ver lo bien que estaba unos días después ya con atención médica, comida y mucho amor. Así que pasó a ser un miembro de la familia. En las fotos se ve su crecimiento y mejoría. La primera foto se la sacó Lorena un par de días después de rescatarla y la otra, en casa unos meses después. Pura oreja. Parece una zorrita.
Nosotros la recibimos con los cambios de infraestructura necesarios en casa pues Luli ya tenía 5 meses, habituada a salir al fondo de la casa a hacer sus necesidades y con el hábito de saltar y morder por doquier y ladrarle a todo el mundo.
Cambió todas nuestras rutinas en ese mes que estuvo en casa. La sacábamos a pasear seis o siete veces al día empezando a las 6.30 de la mañana y finalizando casi a medianoche. Además cuando necesitaba salir, empezó a avisarnos ya fuera saltando la valla (Sí. Con cada perrito, Kirk tuvo que hacer la valla más alta e inaccesible, aunque siempre se las fueron rebuscando para saltarla...) y viniendo a despertarnos, agarrando la correa o llorando al lado de la puerta. Fue todo un aprendizaje para ella y para nosotros. Disfrutamos muchísimo tenerla acá pues es muy inteligente y muy mimosa. Y empezó a ser muy sociable y jugar a full, particularmente con Kirk.
Mamá, que en un principio dijo que no quería ni acercarse a Luli pues no quería encariñarse, cayó en las redes del amor canino y pasó a ser su defensora constante.
Ahora la vamos a visitar de vez en cuando y jugamos con ella, que es la manera más cómoda y linda de disfrutar a un perro. Es como tener sobrinos. Uno juega un rato y después se los deja a los padres para que se ocupen :)
Pero sabemos que vamos a volver a tener perros adoptivos, ya no por períodos de más de dos semanas. Ahora preparando el viaje a Argentina y con muchos viajes cortos a Grand Turk se nos complica, pero en cuanto volvamos en junio, seguramente tendremos un potcake nuevamente.
Cada vez que pasamos por el Potcake Place a verlos y mimarlos, Jane (que es la que más trabaja en el lugar) nos dice: Uy, acá tenemos uno muy lindo y solito que necesita que lo cuiden ....Y Kirk me tiene que arrastrar para que no me lance a agarrar el perrito. Pero bueno, a veces se puede y a veces no. Así que por ahora a seguir disfrutando el irse a dormir a la hora que uno quiere y levantarse cuando se despierta... hasta que llegue el próximo.




















