Tuesday, 17 September 2013

El por qué de cosas que uno ya no se pregunta....

Hola, mis queridos.
Y sí, tienen razón. Puse el primer post de este blog el día que comenzaba el verano en este hemisferio y el invierno en Argentina, y ya casi estamos por cambiar de estaciones en todos lados y ... naranja.
Por eso, antes de arrancar con nuestro otoño caribeño el sábado 21, quería al menos retomar mi escritura.

El verano se me ha pasado más rápido que otras veces. Obviamente, ha contribuído mucho el hecho de haber pasado un mes casi en Argentina a partir de mediados de julio, y el tratar de adaptarme (no 100% exitosamente, por suerte) al ritmo de corridas, llegadas tarde y apretujones en el subte de la ciudad. 

Al volver a Providenciales, retomar el ritmo isleño fue como una bendición, mejor apreciada que cuando paso largas temporadas acá. Muchas veces uno da por sentado lo que hay alrededor hasta que se le escapa de las manos, así que el estar siempre alerta y disfruta el hoy y el acá, me ha servido mucho para apreciar más mi país y mis islas.



Hasta ahora, este verano bello, ha sido caluroso, soleado y con brisa (como debe ser) hasta fines de agosto y lo que va de septiembre, donde la brisa desapareció y la temperatura ronda los 33 grados promedio con sensación térmica cerca de los 40. 
Para mí, perfecto. Cada vez me gusta más el verano, inclusive el húmedo y pesado de Buenos Aires. No es ningún mérito después del verano en Jordania de 50 grados de temperatura, claro. Pero cuando hay sol, la gente en general está más alegre. O, si lo quieren ver de otra manera, cuando está gris o lloviendo, la gente tiene más cara de culo.

Acá me acostumbré al sol constante y a una lluvia diaria que inunda todo en 10 minutos y a la media hora no hay ni rastro de las nubes.
Los huracanes y tormentas tropicales se han mantenido lejos de Turks and Caicos pero aún quedan dos meses de temporada de huracanes, así que no se puede bajar la guardia. Todos los días comenzamos mirando en la página web del centro de huracanes del  National Oceanographic and Atmospheric Administration para ver si hay algo jodiendo cerca y en caso que lo haya, ver la posible trayectoria tratando de soplar fuerte para que se vaya para otro lado.
Han habido lluvias fuertes pero nada que dure más de dos días. Digamos que un clima predecible, lo cual es un cambio grande con respecto a nuestra querida Buenos Aires, que pasás de los 27 grados a los 3 en menos de 12 horas.

Uno se acostumbra también a una lluvia diaria. A veces más, a veces menos. A llevar iPod o cámara en protección anti agua aunque no haya ni una nubecita en el cielo.
A que pase de un día de sol espectacular, a ponerse el cielo tan negro que se te frunce un poquito... y a que la lluvia y el viento parezcan interminables.... por unos minutos.


 No es el mejor momento para andar en bote, digamos, o para tomarse unos mates en la playa.


Hace un rato, por ejemplo, nos pusimos la ropa deportiva para salir a nuestra diaria caminata y a los exactos 3 minutos de caminar, empezó a gotear. Nos miramos con Alan, y fue solamente un segundo para cambiar la dirección y volver a casa. Dos minutos más tarde, caían de punta, de costado y cómo se les ocurra. Aún sigue lloviendo y con unos truenos y relámpagos que están para estar en la camita haciendo cucharita o viendo una peli.
Pero no.
El tema es que acá con la lluvia pasan algunas cosas que ya sabemos que pasan y asumimos como uno de los precios que se pagan por vivir en un lugar así. Por ejemplo, de los cuarenta canales de cable, habitualmente se ven digamos unos viente. No siempre los mismos, obvio. Así que eso de seguir un show todas las semanas, acá no va.
Gracias a que existen páginas para bajarse los episodios, uno ya sabe que lo más probable es que uno no lo vea el mismo día sino un par de días después en la laptop.

Pero cuando llueve, generalmente se cortan todos, o casi, y solamente quedan andando tres: 1) el canal local turístico que te muestra todas las cosas que nosotros ya sabemos de memoria (hoteles, restaurantes, playas, cosas para hacer..), 2) el canal que oscila entre pasar algunas series pedorras y algunos anuncios locales como qué peli dan en el cine, o que llames al 911 si ves alguna actividad sospechosa y 3) el canal de la lista de canales claramente inútil en estas circunstancias. 
Algunas veces  durante la tormenta, hay algún otro canal que anda pero ya lo ignoramos porque seguro que en lo mejor de la peli, se corta. ¿Para qué engancharse?

Por razones desconocidas para nosotros, Internet anda casi siempre cuando llueve e inclusive los celulares. No se ha cortado la luz más que un par de veces y por un par de horas, así que ni nos quejamos ni nos preguntamos por qué. Uno aprende a aceptar lo que viene bien y agradecerlo en silencio y cuando algo falta, confiar que va a volver.

Y sí, antes que lo digan ustedes, lo digo yo. Es más fácil esa filosofía en un lugar con mar turquesa y verano casi eterno, playas interminables y vida sin apuro. Pero ... el saber que en cualquier momento te viene un huracán, te la encargo. Yo ya lo viví en Grand Turk, y no es ningún paseo. 

Durante el verano también algunos hoteles y restaurantes cierran por unas semanas (algunos hasta un mes entero) y aprovechan para hacer renovaciones, que todo el personal se tome vacaciones y dejar todo listo para el regreso.

Cuando llegamos a fines de noviembre, hay un alivio general y, aunque parezca contradictorio, la cercanía del invierno trae una sensación de haber nacido de nuevo. No solamente la temporada de huracanes termina oficialmente, sino que empieza la temporada alta y todo el mundo se empieza a mover esperando a los turistas que vienen de Norteamérica y Europa escapándose de las nevadas de diciembre y enero, para disfrutar acá los 25-28 grados de temperatura durante el día y "el frío" de la noche invernal de unos 19-22 grados.

Como este año viene mi mamá a pasar diciembre y enero con nosotros, nuestros preparativos caseros para la temporada son armar su espacio propio, tener listo el bote para llevarla a pasear, organizar nuestro trabajo así podemos tener más tiempo libre y ponernos a dieta, antes de que llegue, porque seguro que vamos a comer pastas, pizza y otras cositas que ella cocina y todos disfrutamos.

Ahora los dejo, porque son casi las 22 horas y yo necesito dormir mis 9 horitas.
Los veo en la próximo que, espero, sea antes de que empiecen la primavera.








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